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¿Por qué aumenta la proporción de personas solteras en el mundo?

Durante buena parte del siglo XX, seguir una especie de “guion” parecía bastante normal: terminar los estudios, conseguir trabajo, casarse, comprar una vivienda y formar una familia.

Pero ese guion está cambiando.

En numerosos países, las personas se casan más tarde, tienen menos hijos y pasan más años viviendo solas o sin una pareja estable. Las estadísticas de la OCDE muestran que la tasa de matrimonios ha disminuido considerablemente durante las últimas décadas: en promedio, pasó de más de 8 matrimonios por cada 1.000 habitantes en 1970 a 4,3 en 2022. Al mismo tiempo, la edad promedio al contraer matrimonio aumentó alrededor de seis años desde 1990.

Pero ¿qué está detrás de este fenómeno?

La respuesta es bastante más compleja que simplemente decir que “la gente ya no quiere casarse”.


El matrimonio dejó de ser una obligación social

Durante generaciones anteriores, casarse era prácticamente una etapa esperada de la vida adulta.

No casarse podía generar presión familiar, social e incluso económica.

Hoy esa presión es mucho menor en buena parte del mundo.

Una persona puede vivir sola, convivir con su pareja, tener hijos sin estar casada o decidir no tener hijos y continuar desarrollando una vida completamente independiente.

La propia ONU ha advertido que los cambios en las estructuras familiares, la disminución del matrimonio y el aumento de la convivencia están transformando la manera en que las personas forman sus familias.

En otras palabras, estar soltero dejó de ser necesariamente una situación transitoria que debe solucionarse mediante el matrimonio.


Las personas se están casando más tarde

Uno de los cambios más claros es la edad.

Las personas estudian durante más años, comienzan su vida laboral más tarde y muchas esperan alcanzar cierta estabilidad económica antes de formar una familia.

Según la OCDE, la edad promedio al primer matrimonio aumentó significativamente desde 1990, mientras que también se ha retrasado la edad en que las personas tienen su primer hijo.

Esto significa que una persona puede pasar varios años de su vida adulta sin estar casada, aunque eventualmente sí quiera formar una familia.

Por eso, más personas solteras no necesariamente significa que más personas quieran permanecer solteras para siempre.


El costo de formar una familia también importa

Comprar una vivienda, pagar un arriendo, mantener un automóvil, estudiar y criar hijos puede representar una carga económica considerable.

La inseguridad laboral y el costo de la vivienda pueden hacer que muchas personas posterguen decisiones relacionadas con la convivencia, el matrimonio o los hijos.

La OCDE identifica precisamente factores como la seguridad económica, el costo de criar hijos, las condiciones del mercado laboral y las políticas familiares como elementos que influyen en las decisiones de formar una familia.

Esto ayuda a explicar por qué el fenómeno no puede atribuirse solamente a cambios culturales.


Las mujeres tienen mayor autonomía económica

Otro cambio fundamental ocurrió con la incorporación masiva de las mujeres a la educación superior y al mercado laboral.

Hoy muchas mujeres pueden desarrollar una carrera profesional, generar sus propios ingresos y tomar decisiones sobre su vida sin depender económicamente de una pareja.

Esto ha cambiado profundamente las relaciones de pareja.

El matrimonio pasó progresivamente de ser una necesidad económica o social a convertirse, en muchos casos, en una decisión personal.

Y cuando una persona tiene la posibilidad de vivir sola, estudiar, trabajar y desarrollar sus propios proyectos, la presión para casarse disminuye.


Tener hijos ya no depende necesariamente del matrimonio

Esta es otra transformación importante.

En muchos países, tener hijos fuera del matrimonio dejó de ser algo excepcional.

En promedio, más del 40% de los niños nacidos en países de la OCDE en 2020 nacieron fuera del matrimonio, aunque existen enormes diferencias entre países.

Esto significa que matrimonio y familia ya no son necesariamente conceptos inseparables.

Una pareja puede convivir sin casarse. También puede tener hijos sin haber formalizado legalmente su relación.

La estructura familiar se ha vuelto mucho más diversa.


Las aplicaciones y las redes sociales cambiaron la forma de relacionarnos

También existe un factor tecnológico.

Internet y las redes sociales modificaron profundamente la manera en que las personas conocen gente, mantienen amistades y establecen relaciones.

Las aplicaciones de citas ampliaron enormemente las posibilidades de conocer personas fuera del círculo social tradicional.

Pero también cambiaron las expectativas.

Cuando alguien puede conocer potencialmente a cientos o miles de personas, puede aparecer la sensación de que siempre existe otra alternativa.

La tecnología, por sí sola, no explica el aumento de solteros, pero sí forma parte del nuevo entorno social en el que se desarrollan las relaciones.


Vivir solo también se volvió más común

Hay que distinguir dos conceptos: estar soltero y vivir solo no son exactamente lo mismo.

Una persona puede tener pareja y vivir en otra vivienda. También puede estar soltera y compartir casa con familiares o amigos.

Sin embargo, en muchas sociedades desarrolladas ha aumentado la posibilidad de vivir de manera independiente.

Esto está relacionado con mayores ingresos, urbanización, cambios culturales y el envejecimiento de la población.


La caída de la natalidad es otra pieza del rompecabezas

La disminución de matrimonios está ocurriendo al mismo tiempo que cae la cantidad de hijos que tienen las personas.

En los países de la OCDE, la tasa de fecundidad promedio cayó desde 3,3 hijos por mujer en 1960 hasta 1,5 en 2022.

La edad promedio en que las mujeres tienen su primer hijo también aumentó considerablemente.

La ONU describe este proceso como parte de una transformación demográfica mundial caracterizada por vidas más largas y familias más pequeñas.

Por lo tanto, el aumento de la soltería forma parte de un cambio demográfico mucho más amplio.


Pero no significa que las personas hayan dejado de buscar pareja

Este punto es importante.

Ser soltero no significa necesariamente estar aislado ni rechazar las relaciones.

Una persona puede disfrutar de su independencia y, al mismo tiempo, querer encontrar una pareja.

De hecho, investigaciones citadas por Naciones Unidas advierten que el aumento de la soltería no debe interpretarse simplemente como una elección consciente de abandonar las relaciones. Las circunstancias económicas, sociales y culturales también influyen.

Por eso es peligroso reducir el fenómeno a frases como “los jóvenes ya no quieren comprometerse”.

La realidad es bastante más compleja.


¿Estamos frente a un cambio permanente?

Probablemente sí estamos ante una transformación profunda, aunque todavía es difícil saber exactamente cómo será la sociedad del futuro.

Lo que sí muestran los datos es una tendencia clara en numerosos países:

  • Menos matrimonios.

  • Matrimonios a edades más avanzadas.

  • Menos hijos.

  • Mayor edad al tener el primer hijo.

  • Más diversidad en las estructuras familiares.

  • Mayor autonomía económica.

  • Más personas viviendo de manera independiente.

La OCDE señala que estas tendencias están modificando la estructura de las familias y tendrán consecuencias importantes para las sociedades y sus economías.


¿Un mundo con más solteros será necesariamente más solitario?

Esta quizás sea la pregunta más interesante.

Una sociedad con menos matrimonios no necesariamente tiene que ser una sociedad con menos vínculos.

Las personas pueden construir redes sociales mediante amigos, familiares, comunidades, compañeros de trabajo y otros espacios de convivencia.

El verdadero desafío será evitar que la independencia se transforme en aislamiento.

Porque quizás el futuro no sea simplemente un mundo de “más solteros”.

Puede ser un mundo donde las personas tengan más libertad para decidir cómo quieren vivir, con quién quieren compartir su vida y qué significa para ellas formar una familia.

Y esa transformación ya está ocurriendo.

Solteros.cl